El espíritu de Claudio Paul

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Tenemos una murga, igual o peor que en el '90. Calidad individual también hay, igual o mejor que en el ´90. Entonces porque no apelar al espíritu de Claudio Paul. En Brasil se podría denominar sindrome caniggiesco e intuyo que esto les incomoda a pesar de tener 5 mundiales y de tenernos de hijos ultimamente. Esperemos que se repita, sin tanto sufrimiento y sin tanto bailongo. Y otra cosa si no se te puso la piel de gallina aunque sea un poquito, en vez de corazón tenés un sacramento de jamón y queso, sabelo.


9 comentarios:

Viejex dijo...

GOOOOOOOOOOLLL!!!!!! GOOOOOOOOOLLLLL!!!! que golazo!!! por amor de Dios que golazo!!!! piel de gallina? preferiria decir piel de pollo, vió? no sea que me confundan. Pero hasta plumas me salieron!!!

La candorosa dijo...

¡¡¡¡¡¡¡¡Golazoooo!!!!!!
Y que dupla, pase del Diego y Claudio Paul, ¡¡golazooooooooooo!!

Pucha, ¡¡¡hace tantoooo!!...

Saludazos, me voy a llorar un rato...

r.- el corre ambulancias dijo...

la alegria no es toda brazilera

que linda las caras, y ver llegar a la linea de 4 brazuca lejos, atras de la pelota

si no te emocionas, sos de quilmes!

Cosme Fulanito dijo...

y a festejar a un shopping con la nannis!!!!!

Mariano dijo...

Es imposible no emocionarse viendo el gol del Cani.
Para hoy, póngale dos fichas a la Pulga. Y una a Carlitos, por qué no.

Delegados personal Natzaret dijo...

tristesa nao tem fin

JorgeK dijo...

Sabe qué? Ni play le dí. Porque después de la deshonrosa actuación del team nacional, no quiero mirar para atrás como añorando la Argentina potencia, el granero del mundo, etc. Requiescat in pace. Un abrazo signore.

r.- el corre ambulancias dijo...

cuanto dolor, cuanto dolor

ver al puto de kaka flotar por la cancha, dos estiletazos y a dormir

negros trolos

Oscar dijo...

Calidad individual hay, por lo menos a los standards esperables para el 2009. Pero lo que me parece que no hay - en muchos por lo menos - es eso que, por ejemplo, lo hacía llorar y putear a la vez al Diego cuando los tanos silbaban el Himno. Porque eso que lo hacía llorar ahí, lo hacía jugar como jugaba. No solo bien, no solo hábilmente... para que le voy a explicar si ya me entendió.